miércoles 30 de septiembre de 2009

La madre que parió a Natalie.


A veces las cosas se te escapan de las manos tan rápido que tu capacidad de reacción parece que funcionara propulsada por la energía que genera el pedaleo de un triciclo. Y en esas situaciones te sientes tan absurdo y patético que desearías que tus ojos se convirtieran en canicas para no ver cómo el universo entero se detiene a observar el modo en que reaccionas, algo ridículo pues la mayoría de las veces esos pequeños detalles pasan desapercibidos para el resto del planeta. A mi en este tipo de circunstancias me invade la rabia como si de una gota fría se tratara arrasando con el resto de percepciones que envían mis sentidos y arrinconándolas en cualquier recoveco de mi cuerpo (sospecho que en la contractura de mi espalda).
Esa noche me sentía Penélope Cruz grabando el vídeo clip de "La fuerza del destino" y de la manera más tonta me lancé a la calle a echarme unas risas con las petardas habituales sin preocuparme lo más mínimo del lugar ni la hora, sin sopesar ni una sola vez si el garito contenía el número suficiente de maromos por metro cuadrado legalmente exigible. Al segundo gintonic ya le había otorgado siete puntos sobre diez a un tío con ojeras que prometía ser todo un parque de atracciones y mientras formulábamos el juego de miradas reglamentariamente establecido se cruzó él.
Tenia la cabeza rapada y la barba recortada. Su mirada era de niño bueno con unas pestañas como abanicos pero la sonrisa torcida indicaba que había sido el más gamberro de su barrio. Y me miraba. Y no paraba de mirarme. Yo mientras cohibido fingía no haberme dado cuenta de su mirada ajeno a que el peligro no andaba muy lejos de mi. Y decidí devolverle la mirada, entonces me dedicó una sonrisa y a mí se me cayeron los calzones hasta los tobillos. Pero en el turno nº 3 de cruce de miradas percibí que otro punto del garito también ocupaba su campo de observación y sin apenas darme tiempo a comenzar el turno nº 4 observé como un jovenzuelo de no más de 23 de edad , ni 52 de peso se acercaba a él y empezaba a entablar conversación captando toda su atención y dando por finalizada mi sesión de guerrilla ocular. Y los calzones, como si los llevara cogidos con tirantes, se me subieron de golpe.
Creo que no habían pasado más de 3 minutos cuando vi que la lengua del casi impúber intentaba encontrarle el cardias a MI calvo (y digo mi porque yo lo vi primero). Y en un fatídico nanosegundo ocurrió que el calvo se separó , supongo que para respirar y mantener a salvo sus esófago de la intrusión, me miró y su mirada se cruzó con la mía que de una manera absurda se había quedado fija en ellos.
Entonces creí que en lugar de calzones me había puesto la mascarilla antiojeras que guardo en el congelador. Y noté como por el dedo gordo del pié derecho empezaba a entrar el torrente de ira y envidia que me arrinconaba a todo lo demás en la contractura de la espalda y me sentí tan absurdo y patético que derrotado decidí acabar el gintonic y volverme a casa. Entonces es cuando Natalie Imbruglia empezó a cantar "Torn" dentro de mi cabeza, aunque fuera sonaba un chunda-chunda indescriptible. Y pensé... ¿quién será la desgraciada que parió a la Natalie?
P.S.1: Me acabo de dar cuenta que he acabado el post como el inmediatamente anterior.
P.S.2: La foto es de Jason Nocito, pero yo lo cito.

miércoles 16 de septiembre de 2009

Sin taxi ni ganas


En un Madrid sobre el que se acaba de desplomar de golpe el otoño me descubro sentado en un banco de la Castellana comiendo un repugnante sándwich cuyo pan tiene unas cosas negras que se han empeñado en convencerme de que eran semillas de amapola y está bañado por una salsa en la que el yogurt es imperceptible. ¡Mierda, ya me he dejado engañar de nuevo!
Ha empezado a llover e intento proteger el libro bajo la chaqueta mientras echo a correr hacia la marquesina del autobús con la intención de resguardarme de lo que en principio no amenazaba con ser más de cuatro gotas sueltas y que ha terminado siendo un chaparrón en toda regla. Y allí nos hemos encontrado.
Ella se protege de la lluvia levantando la solapa de su chaqueta gris de crepe de seda, yo lo hago escondiendo el cuello entre mis hombros. La he mirado a los ojos verdes y ella me ha sostenido la mirada. Entonces un inoportuno taxi lanzadera pasa por encima del charco que se ha formado junto al borde de la acera y nos inunda los zapatos. Desciendo mi mirada a los empapados bajos de mi pantalón, sacudo enérgicamente las piernas intentando inútilmente eliminar algo de agua de mis pies y cuando alzo la mirada hacia ella , la suya sigue impasible.
De repente descubro que junto a ella hay un rótulo que dice "Ganas de otoño" y yo le respondo "¡Tu puta madre Isidoro!"


martes 8 de septiembre de 2009

Neuronas.


Soy incapaz de encadenar más de cinco frases seguidas, he perdido la habilidad para hilar una historia y he empezado a dudar sobre la ortografía de una de cada treinta palabras que escribo. Hasta semejante estado de dejadez e inactividad cerebral he llegado desde que dejé de escribir a diario. Ya no encuentro en la cotidianeidad una historia que contar y cuando alguna idea cuaja en mi cabeza soy incapaz de desgranarla en varias frases sin que llegue a un punto en el que no sepa cómo continuar.

Tengo dieciocho borradores de entradas sin terminar, dieciocho, y creo que se quedarán así. Cada vez me gusta menos releer mis entradas porque cada vez me encuentro más defectos y me aburre más mi manera de contar las cosas.

Aproveché este verano para retomar el hábito de la lectura, en parte por aprovechar algunos libros que me habían regalado y en parte por intentar hacer que mi mente volviera a funcionar. Entre mis manos consumí "Los hombres que no amaban a las mujeres", " El curioso incidente del perro a medianoche" , "En las orillas del Sar" , un libro de poesía en gallego titulado "Nos eidos da bremanza" y algún capítulo sobre un "Manual de comunicación no violenta". Y creo que ni este chapuzón de letras ha tenido efecto.

Intenté encontrar cosas que contar allí donde fui, y las cosas no faltaron, como lo emocionante que resulta hacer la maleta y viajar con sólo dos horas de sueño y resacón, la curiosa noche de las cucharitas en La Cueva del Xoroi, la incongruente conversación con el matrionio de Avila que viajó frente a mi en el AVE a Barcelona , el increíble incidente entre un bailarín de claque, un austríaco con problemas de socialización, un tritón francés en Sitges y un ser de Plutón o lo doloroso que me resultó tener que talar el último almendro de mi abuelo.

Alguna de estas historias saldrán adelante quizá en este otoño, otras por diversas razones o alusiones se quedarán sin salir, enredadas en mis neuronas.

viernes 7 de agosto de 2009

¿Que lo intente?

Veintiún días por delante para olvidar el despertador, el sonido de mi teléfono y el peso del reloj de pulsera. Veintiún días para sustituir el traje y la corbata por la gorra , los pantalones cortos y las abarcas, los menús y sándwiches por gazpacho, tinto de verano, caipriña, tinto de verano, gin tonic, caipiriña, pomadeta , tinto de verano y algún que otro alka-seltzer, y sobre todo veintiún días seguidos para dejar de pensar qué me he dejado pendiente hoy y qué tengo que hacer mañana.
Pues encima va hoy mi jefe y me dice "Intenta desconectar". ¿Que lo intente? No es necesario, yo puedo. Espero que no me imagine como a la pobre Macy Gray lastimosa por las esquinas contando las semanas que han pasado. Y si no, ¡que se lo imagine!....
Nos vemos a la vuelta.
Enjoy!





martes 28 de julio de 2009

Viajar solo.

Este año he tardado más de lo normal en decidirme. Yo, que soy de los que se planifican en una hoja excell los viajes, los gastos y las posibilidades de cada estancia, este año sin embargo ni me he preocupado de dónde voy a dormir. Estoy agotado de planificar, planear y conjugar tiempos, lugares y apetencias y he tardado en darme cuenta, pero por fín descubrí que lo que realmente me apetece es viajar solo. Me dí cuenta gracias a una conversación con una compañera de trabajo y fué este domingo, mientras leía un artículo aparecido en el EPS de hace un par de semanas que encontré en casa de mi hermana, donde me convencí de cuál era el viaje que realmente estaba buscando. Un viaje sólo.

No va a ser mi próximo viaje, porque ya está casi todo atado y porque me apetece disfrutarlo tal y como está surgiendo, pero creo que sí lo será el siguiente. Lo será cuando venza el temor a viajar sólo y no ser considerado un loco o un tipo con problemas que huye de algo. Lo será cuando convenza a los míos de que no tienen razón para preocuparse porque me apetezca estar sólo. Simplemente necesito viajar conmigo mismo, descubrirme a mí mismo y saber que puedo ser un buen compañero de viaje. Tengo que descubrirme al 100%, aprender a convivir y a contar conmigo mismo de modo que una vez haya conseguido disfrutar de mi compañía pueda emprender en el viaje más importante, el que empieza al volver de vacaciones.

Es un ejercicio de fortalecimiento de la autoestima y la confianza en ti mismo, conocer que por tú solo eres capaz de encontrar solución a situaciones que no se te presentan en el día a día, es atreverte a viajar sin que tu subconsciente sepa que alguien está esperando una llamada que confirme que has llegado sano y salvo. Necesito sentirme sólo. Sólo no, acompañado de mí mismo.

Ahora sólo me falta decidir, cuándo y dónde empezaré.



jueves 23 de julio de 2009

NaCl

Necesito sentir el sol en la cara, la piel tirante por la sal, los murmullos de la pareja que toma el sol al lado, el asco que me provoca que se me enreden las algas en los pies y los boquerones que vienen a comer junto a mis piernas alertados por la arena del fondo que se agita al caminar.

Quiero comer fruta que me he llevado en un tupper, quedarme leyendo a al final de la tarde mientras los últimos rayos de sol tiñen de naranja las hojas del libro. Tumbarme a ver cómo los demás bañistas abandonan la playa y tú sin prisas decides quedarte un poco más.

Quiero volver a despertarme temprano para ir a comprar el pan para el desayuno al horno del carrer de Cal Bisbe , y acostarme tarde esperando a que hayan salido del horno las primeras cocas.

Quiero volver a odiar mi piel por quemarse todos los veranos y a los nudistas de la polla larga porque parecen inmunes a la temperatura del agua. Quiero de nuevo prometerme que volveré en invierno aunque sepa que no lo cumpliré y volver a quejarme de que en Madrid cada vez sea más difícil encontrar la Xoriguer.

Tengo mono de bocadillos imposibles a altas horas de la noche, de los ardores de estómago que genera pasarse siete horas bebiendo ginebra con limón y de proclamar que como el agua de Madrid no hay ninguna. Quiero volver a quedarme ronco por comer helado de avellana y maldecir por a hacerme cortes en los pies cuando me resbalo al intentar caminar junto a las rocas.

Quiero quejarme de tantas cosas malas que me ocurren en Menorca.

Necesito sal.





No he conseguido que fuera de Menorca sino de Formentera, pero he de reconocer quien hizo el vídeo se lo curró muy bien.

miércoles 17 de junio de 2009

Menos controversa e Mais Brasil.




Hace un par de semanas descubrí una emisora de radio que no había sintonizado antes.

"Mais Brasil FM 99.1 Mhz" anunciaba parpadeante el monitor del coche mientras los altavoces me deleitaban con bossa nova, axé , samba y música actual en portugués que me hacían los atascos mucho más llevaderos y evocadores. Y a pesar de que intuyo que la Castellana a 36º no se parece en nada a Copacabana a 26º, ni el Cerro de los Ángeles consigue asimilarse al Corcovado, el Bernabeu estoy seguro de que es mas feo que Maracaná (porque no puede haber estadio mas horroroso que este) y de que la M-30 por desgracia no es el Sambódromo, la música de Mais Brasil conseguía transportarme al menos durante unos minutos al otro lado del Atlántico.

Hoy he leído en el periódico que Federico Jiménez Losantos, César Vidal y Luis Herrero presentaron ayer su nueva radio , de la cual evito dar el nombre para no hacerles publicidad, la cual va a ocupar la frecuencia en la que ahora emite Mais Brasil. Todo me huele a que una vez obtuvieron la licencia para emitir por dicha frecuencia colocaron a Mais Brasil para probar, ocupar o distraer mientras preparaban el anuncio de la creación de su nueva emisora.

Ahora sólo me quedan los meses de Julio y Agosto para disfrutar de la bossa nova antes de que la controversia, la manipulación, el sectarismo y la discriminación ocupen las ondas.




Este es el Museo de Arte Contemporáneo de Niterói de Oscar Niemeyer con el Pan de azúcar al fondo.